Comprar una vivienda no siempre es mejor que alquilar, ni al revés. Depende de cuánto tiempo vas a quedarte, de los precios en tu zona, de tus ahorros y de tu estabilidad laboral. Estos son los números que hay que tener claros.
Cuánto ahorro hace falta
Los bancos suelen financiar como máximo el 80 % del valor de tasación o del precio, el menor de los dos. El 20 % restante lo pones tú, y además los gastos de compra:
- Vivienda de segunda mano: Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, normalmente entre el 6 % y el 10 % según la comunidad autónoma.
- Vivienda nueva: IVA del 10 % más el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados.
- Otros: notaría, registro, gestoría y tasación.
Como regla general, necesitas ahorrado alrededor del 30 % del precio. Para un piso de 200.000 €, unos 60.000 €.
Cuánta cuota puedes pagar
Los bancos suelen exigir que la cuota de la hipoteca no supere entre el 30 % y el 35 % de tus ingresos netos. Ten en cuenta además los gastos de propietario: comunidad, IBI, seguro de hogar y derramas.
Fija, variable o mixta
En una hipoteca fija la cuota no cambia nunca. En una variable, cambia según el Euríbor, el índice de referencia más usado en España, más un diferencial. Las mixtas tienen unos años fijos y después pasan a variables.
Cuándo suele compensar cada opción
Comprar tiene más sentido si piensas quedarte en la misma ciudad muchos años, tienes trabajo estable, la entrada ahorrada y la cuota sería parecida o menor que tu alquiler.
Alquilar tiene más sentido si puedes cambiar de ciudad o de trabajo, aún no tienes ahorros suficientes o los precios de compra en tu zona son muy altos respecto a los alquileres.